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Si algo hace extraordinaria esta saca entre todas las producidas en la provincia, teniendo en cuenta la cantidad de personas asesinadas, es la hora en la que se perpetra. Todos los "paseos" con gran número de víctimas se llevaron a cabo de noche, a la luz de los faros de coches y camiones, o con las primeras luces del alba, pero este asesinato múltiple se lleva a cabo sobre las dos de la tarde y a plena luz del día.

También es digno de mención el equilibrio entre víctimas religiosas y seglares: catorce asesinados por el mero hecho de ser religiosos (todos naturales de Onda) y doce por otras causas igual de "punibles", aunque por lo menos una de estas últimas lo fue, con total seguridad, por sus actividades dentro de la parroquia de Onda.

Lo que ya no resulta tan extraño es que se vieran implicados milicianos de poblaciones vecinas (ver documento); son numerosos los casos en que escopeteros de una población prestaran su ayuda al Comité Revolucionario de otra localidad cuando se decidía acometer una "limpieza general" de "elementos facciosos". En el caso de esta saca acudieron a Onda una treintena de milicianos de Almassora (todos ellos voluntarios) acompañados, según de desprende de algunas declaraciones, por elementos de Vila-real (1). Estos milicianos forasteros fueron los encargados de las detenciones y las ejecuciones, mientras que los milicianos de Onda se limitaron, según los datos, a señalar las casas donde se refugiaban las personas a arrestar y a acordonar el pueblo para evitar la huida de cualquier víctima.

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La Brigada Móvil de Vila-real y la cooperación entre comités

Todas las detenciones se llevaron a cabo entre las 08:30 y las 11:00, a excepción de un seglar que ya se encontraba en las dependencias del Comité desde el día anterior. Los presos fueron llevados a dicho Comité, donde fueron maltratados de palabra y obra, sobre todo los religiosos, hasta tal punto que el sacerdote Vicente Vicent Sansano llegó al lugar de la ejecución prácticamente muerto.

A las 13:00 horas todos ellos fueron sacados del Comité y cargados en camiones. Según declaraciones los milicianos obligaron a los vecinos de las casas por donde tenía que transcurrir la siniestra comitiva a cerrar puertas y ventanas. Una vez llegados al lugar de ejecución, en el camino que lleva de Betxí al apeadero, las víctimas fueron siendo asesinadas a tiros de una en una. Los asesinatos fueron presenciados por algunas mujeres "rojas" de Onda.

Una vez consumados los veintiséis asesinatos, con un bidón de gasolina que había sido llevado ya el día anterior en previsión del crimen, se roció el montón de cuerpos prendiéndole fuego (2). Finalmente, los restos de las víctimas fueron enterrados en una fosa común del cementerio de Betxí hasta que, en 1939, se trasladaron a Onda.

Pero esta saca, por más que pueda escandalizar el número de víctimas y su fin, resultó incompleta; podemos imaginar que todas las víctimas se encontraban en una "lista negra" de personas "a depurar" y, seguramente, en este listado los revolucionarios no pudieron tachar los nombres de dos hermanos sacerdotes: Juan y Joaquín Gaya Dualde. Por tanto cabe añadirlos aquí.

Al igual que todos los religiosos asesinados este día, ambos eran naturales de Onda. Una vez iniciada la revolución se refugiaron en su pueblo natal, en casa de un hermano, y el fatídico once de septiembre también fueron a buscarles para ser arrestados y asesinados. Pero no les encontraron. El Comité de Onda les hizo salir de su escondite amenazando con matar al hermano, casado y con hijos, que les había acogido. Los dos hermanos no tuvieron más opción que descubrirse y esa medianoche fueron detenidos y, en compañía del seglar Vicente Martí Aguilella, que había sido detenido esa tarde y que tal vez se encontrara también en esa "lista negra", fueron asesinados en el kilómetro 9 de la carretera de Vila-real, ya en el término de este pueblo. En esta ocasión sí participaron en el asesinato milicianos de su pueblo.

En la actualidad todavía existe a la entrada de Betxí un monumento conmemorativo en recuerdo de estos hechos. En su cruz se puede leer: "R.I.P. Gloria a los 28 mártires de Onda." Y en el cuerpo del monumento:

"Vuestros familiares unidos por los vínculos de la sangre y por la esperanza de la gloriosa resurrección, señalan con esta santa cruz el lugar del sacrificio para perpetuar el ejemplo de su cristiana grandeza donde el Señor quiso concederles la bienaventurada y eterna paz el día XI-IX-MCMXXXVI".

En la parte inferior se encuentran los nombres de las personas inmoladas; en la columna de la izquierda los sacerdotes, a la derecha los seglares.

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Monumento a las víctimas en la salida norte de Betxí

(1) Una testigo afirma que en la saca participaron dos hermanos milicianos naturales de Onda y vecinos de Vila-real, y la hermana del sacerdote Joaquín Muñoz Aguilella afirma que se enteró que una mujer natural de Benlloch y casada con un conocido miliciano de Vila-real había comentado que a su marido "le había tocado matar" a dicho sacerdote; el hecho de que fuera el sacerdote que les unió en matrimonio no influyó en nada para que tal miliciano le ejecutara.

Además, y tal como se deprende de algunos informes de los expedientes de Betxí, es probable que en la ejecución de los asesinatos participaran también algunos elementos del pueblo donde se cometió el crimen. En algunas declaraciones se cita que la matanza fue perpetrada por elementos de la Columna de Hierro o de "La Desesperada" pero, sin descartar que participaran algunos miembros de tales "bandas", lo cierto es que participaron solo elementos revolucionarios de los pueblos nombrados.

(2) Debo reconocer que desconozco el lugar donde fueron quemados los cuerpos. Dudo mucho que fueran quemados en el cementerio de Betxí, muy próximo al pueblo, teniendo en cuenta la declaración en la que se cita el traslado a dicho lugar de un bidón de combustible el día anterior por un miliciano de Onda, y que resulta del todo fuera de lo normal que las víctimas fueran asesinadas en despoblado y cargadas y transportadas a un cementerio, y a continuación quemadas.

Lo más "lógico", y a los demás casos de asesinato y posterior incineración me refiero, es que fueran quemados en el mismo lugar del crimen y posteriormente sus restos recogidos y enterrados. Por tanto agradecería a cualquiera que tuviera información sobre este dato que la compartiera.


LAS VÍCTIMAS

RELIGIOSOS

JOAQUÍN AGUILAR VIVES (56 años)

Nació en una humilde familia en Onda en abril de 1880. Para ser ordenado sacerdote tuvo que compaginar sus estudios eclesiásticos en el Colegio de Vocaciones Eclesiásticas de San José (València) con el cargo de sacristán de las Trinitarias. En 1903 fue ordenado y enviado como coadjutor a Riba-roja; en 1910 pasó a Quart de les Valls como ecónomo hasta que, en 1917, fue nombrado párroco de Benifaraig (una pedanía de la ciudad de València).

En esta localidad le sorprendió el estallido de la guerra, permaneciendo allí hasta el 6 de agosto que marchó a refugiarse al domicilio de su hermana en su pueblo natal. Al llegar se presentó ante el Comité, que no tomó ninguna medida contra él hasta el día 20 del mismo mes en que seis milicianos se presentaron en la vivienda donde se refugiaba, practicando un registro y saqueando y destrozando todo lo que tuviera que ver con la religión. Le detuvieron y le trasladaron al convento de carmelitas de Onda, donde le tuvieron hasta el 28 de agosto; ese día, a las cuatro de la madrugada, le llevaron de vuelta a su domicilio disfrazado con el forro de una casulla negra y un gorro de milicianos.

El 11 de septiembre de 1936 fueron a buscarle y detenerle a las 10 de la mañana unos forasteros acompañados por tres milicianos del pueblo.


MIGUEL CANELLES TEN (29 años)

Nace en Onda en 1907 y es ordenado sacerdote en 1929. Destinado a la parroquia de la Asunción de Onda como adscrito, en 1930 es nombrado coadjutor de Torreblanca y organista de la parroquia encargándose, con otro coadjutor, de Torrenostra (el núcleo urbano costero de Torreblanca). En 1935 pasa como coadjutor a la parroquia de la Asunción de la Vall d'Uixó.

El 22 de julio de 1936 se traslada, vestido de paisano, a casa de sus padres en Onda. Una vez allí su hermano le aconseja que se marche a algún lugar donde no se conozca su condición de sacerdote para pasar desapercibido, pero pensando que no había hecho ningún mal y que se había limitado simplemente a ejercer su cargo, decide quedarse con su familia. A los pocos días de estar en Onda es requerido para que se presente en el local de la CNT, donde le instan a que, como ciudadano normal, se busque un trabajo. Se dedica a trabajar de peón y cartero.

El 9 de septiembre de 1936 le llamaron a declarar y, dos días después, se presentaron unos forasteros a detenerle. Su padre, que les abrió la puerta, fue confundido con el sacerdote y fue detenido, pero el miliciano del pueblo que señaló la casa donde practicar la detención les advirtió de su error, presentándose entonces mossèn Miguel, que fue detenido.


JOAQUÍN CASTELLÓ SOROLLA (27 años)

Nació en Onda en 1909. Solo tuvo un destino a partir de 1934, año en que fue ordenado sacerdote, como coadjutor de Amposta (Tarragona). El inicio de la guerra le sorprende en Onda celebrando el cumpleaños de su madre. Un amigo suyo de Ulldecona le avisa del asesinato de los sacerdotes de Amposta y le aconseja que no regrese a su parroquia, aunque le asegura un refugio en su casa si considera que en su pueblo natal no se siente seguro; el sacerdote rechaza este ofrecimiento creyendo, como todos los demás sacerdotes, que no le pasaría nada entre los suyos.

Presentado ante el Comité no le hicieron nada, aunque le conminaron a que se quitara la sotana y vistiera de seglar. Se retiró voluntariamente en casa de sus padres hasta que, el 11 de septiembre, fueron detenidos todos los sacerdotes del pueblo. Mossèn Joaquín no estaba entre ellos, pero una vecina del pueblo les advirtió a los milicianos de su "olvido", por lo que fueron a detenerle esa misma mañana.

VICENTE GALLÉN BELTRÁN (35 años)

Nacido en Onda en 1901, en 1926 fue ordenado sacerdote y destinado a Sant Jordi como coadjutor. Al estallar la persecución se encontraba accidentalmente en València, desde donde se trasladó a Onda. Allí se refugió en una alquería dedicándose a tareas agrícolas. El día de su martirio los milicianos fueron a buscarle a casa de su hermano, donde no lo encontraron, pero una mujer vecina del pueblo guió a los milicianos hasta el lugar donde se encontraba.

JOSÉ GIL RAMOS (74 años)

Nació en Onda en 1862, canónigo de la Santa Iglesia Metropolitana de Granada pero, al parecer, al estallar la guerra se encontraba en València. Estos son los únicos datos de los que dispongo, así que cualquier información adicional será bien recibida.

JOSÉ GORRIS REMOLAR (61 años)

Nace en 1875 en Onda y es ordenado sacerdote en 1900. Toda su carrera eclesiástica se desarrolla en la parroquia de la Asunción de Onda como beneficiado; en 1927 es nombrado capellán de las Clarisas, ocupándose también de la Congregación Mariana y de la Archicofradía de Hijas de María y Teresa de Jesús.

Al poco de estallar la guerra fue llamado a la sede de la CNT donde le dijeron que se tenía que buscar una ocupación porque su condición de sacerdote había dejado de existir.

Aconsejado por sus familiares marchó a esconderse a una caseta de campo del término de Onda, donde fue detenido la mañana del 11 de septiembre, a pesar de que tres hermanos de Onda, individuos influyentes durante la época revolucionaria, se ofrecieron a protegerle a cambio de su dinero y bienes; una vez se terminaron ambos, sus "protectores" le abandonaron a su suerte.

JOAQUÍN INSA ÁLVARO (27 años)

Último de siete hermanos, nació en Onda el 16 de octubre de 1909. Tras estudiar en Godelleta, Irache y Albarracín, en octubre de 1924 viste el hábito escolapio adoptando el nombre de Joaquín de la Virgen del Carmelo. El 26 de septiembre de 1932 celebra su primera misa siendo destinado a Albarracín, Castelló de la Plana y, finalmente, Algemesí. La revolución le sorprende de vacaciones en su pueblo natal; el 11 de septiembre es detenido en el horno de pan de su madre para ser posteriormente asesinado.

JOAQUÍN JULVE VICENT (63 años)

Nace en Onda en 1873 y es ordenado sacerdote en 1900, quedando adscrito a la parroquia de Onda; en 1901 es nombrado capellán del Sitjar. A partir de julio de 1936 se recluye en su casa, de la que tiene que marchar para refugiarse en casa de una feligresa al arreciar la persecución. De allí también tuvo que huir cuando los milicianos buscaban al beneficiado de la parroquia de Onda, José Guasch Sorribes, que estaba escondido en una casa de la misma calle y que fue martirizado el 29 de agosto. Su hermana le acogió en su casa, donde sería detenido el once de septiembre. Tres días antes, el ocho, tuvo que comparecer en la sede del Comité donde, al igual que a los demás sacerdotes que se presentaron, le recomendaron que se buscara un trabajo.


ELÍAS MARQUÉS MIRAVET (33 años)

Nació en Onda en 1903. Tras ser ordenado en 1929 fue, sucesivamente, coadjutor de Forcall, de Catí, ecónomo de Alcudia de Veo y, de 1935 a julio de 1936, coadjutor de la parroquia del Santo Ángel de la Vall d'Uixó. Al cerrarse la iglesia el 23 de julio se marchó a Onda. El día 9 de septiembre le llamaron a declarar, dejándole en libertad. Sus tíos, temiéndose lo peor, le prepararon un escondite pero él se negó a ocuparlo para no evitar el martirio; ya anteriormente, cuando se iniciaron las medidas anticlericales impuestas por la República, su hermano Eliseo, operario diocesano del seminario de Tucumán (Argentina), le animó a que se reuniera con él en el país suramericano, pero mossèn Elías prefirió permanecer en España.

El 11 de septiembre fue detenido en el domicilio de su madre entre las lágrimas de ésta y su hermana. Cabe señalar que su madre, al preguntarle la justicia sobre las personas de las que sospechaba que intervinieron en la detención y posterior asesinato de su hijo, declaró que "no sospecha de nadie porque cuando fueron a por él, como en otra ocasión al llamarle a declarar le dijeron que le llamarían de nuevo, creía que se lo llevaban a declarar y no ha vuelto a saber de su hijo más que su muerte porque ha procurado no saber nada PARA NO TENER QUE ODIAR A NADIE."

JOAQUÍN MUÑOZ AGUILELLA (39 años)

Nacido en Onda en 1897, sacerdote en 1923. Vive en su pueblo hasta agosto de 1926 en que es nombrado coadjutor de Atzeneta del Maestrat. De 1928 a 1935 es ecónomo de Benlloch y, hasta el inicio de la guerra, adscrito a la parroquia de la Asunción de Onda. Detenido en casa de su hermana, tal como se ha descrito más arriba entre sus asesinos se encontraba un miliciano al que él mismo había casado, seguramente cuando fue ecónomo de Benlloch.

JOSÉ PIQUER ARNAU (45 años)

Nacido en Onda el 27 de octubre de 1881, era rector del Colegio de Vocaciones Eclesiásticas de València y pertenecía a la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos. Fue detenido en el domicilio de su hermana donde estaba refugiado.

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José Piquer Arnau

Fue beatificado el 13 de octubre de 2013.

JULIO SANSANO SALVADOR (64 años)

Nació en 1872 en Onda; ordenado en 1897 sacerdote, ejerció sucesivamente como capellán del Sitjar de Onda, coadjutor de Ginestar y de Xerta, regente de Paüls, ecónomo de Bot (estos cuatro últimos pueblos de la provincia de Tarragona) y de Xilxes y, desde 1933, regente de Fanzara. Vinculado al tradicionalismo, desde antes del estallido de la revolución tuvo que soportar amenazas, burlas y agresiones.

Al poco de iniciarse la guerra las autoridades de Fanzara le obligaron a que dejara el pueblo marchando a su cercano pueblo natal, donde se refugió en casa de su hermano, Juan Sansano Salvador. Tras ser convocado a la sede de la CNT y recibir el repetido consejo de que se buscara un trabajo, Juan le animó a que se marchara a Barcelona, pero se negó. Cuando fueron a buscarle su hermano dijo a los milicianos que estaba enfermo, pero de nada sirvió la excusa y fue detenido y martirizado.

JESÚS VERDIÁ SÁEZ (32 años)

Nació en Onda el 1 de octubre de 1904. Escolapio, estudió en Albarracín e Irache adoptando el nombre en religión de Jesús de Santa Teresa. Cantó su primera misa en Onda en enero de 1928 y fue destinado primero a Gandía y posteriormente, al igual que Joaquín Insa Álvaro, al colegio de Algemesí. La revolución le sorprendió en Onda, de donde sería sacado hacia el martirio.

VICENTE VICENT SANSANO (51 años)

Nace en Onda 1885 y es ordenado sacerdote en 1909. Tras ejercer el cargo de coadjutor en Albocàsser, Garcia y Móra d'Ebre, y organista en Almassora, es destinado a Onda como coadjutor y organista. Consiliario de Obreros Católicos y miembro de la Adoración Nocturna Española.

Al iniciarse la guerra se refugió en otra casa, pero a los pocos días regresó a la suya. Al igual que el resto de sacerdotes ondenses, unos días antes de ser martirizado fue llamado al Comité para tomarle la filiación e indicarle que se buscara un trabajo, aunque ya se sabe que esto no fue más que una excusa para saber dónde se encontraba y no perder el tiempo buscándole cuando decidieran su asesinato.

Le detuvieron de los primeros, a las ocho de la mañana, paseándole hasta el Comité y burlándose de él. Uno de los milicianos forasteros quería matarle allí mismo, no se sabe exactamente porqué; fue maltratado y golpeado de tal manera en el interior del local del Comité que, cuando el grupo de vehículos llegó a la carretera de Betxí al apeadero, lugar del martirio, mossèn Vicent estaba prácticamente muerto.

JUAN Y JOAQUÍN GAYA DUALDE (55 y 47 años)

Nacidos ambos en Onda, Juan el 19 de marzo de 1881 y Joaquín el 5 de abril de 1889, estudian en el seminario de València. Juan termina sus estudios en Segorbe y Joaquín en Tortosa. Al iniciarse la persecución ambos se encuentran como beneficiados de Santo Tomás Apostol de València (Joaquín como archivero y organista) tras haber ejercido en diversas parroquias de las diócesis de València y Tortosa. A la semana de guerra Joaquín se traslada a Onda para refugiarse en casa de su hermano Fernando, jefe de telégrafos del pueblo, que le preparó un  escondite en su domicilio. El 7 de agosto acude Juan, que se une a Joaquín en el mismo refugio.

El día de la saca de los sacerdotes ondenses también les buscan pero, en su refugio, no son localizados. Pero se ven obligados a descubrirse ante la amenaza de los milicianos de matar a su hermano Fernando, casado y con hijos. A medianoche son detenidos y llevados al Comité. Al poco rato y en compañía del seglar Vicente Martí Aguilella, son llevados a las inmediaciones del apeadero de La Hora, en el kilómetro 9 de la carretera de Onda a Vila-real, y asesinados. Sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio de Vila-real.


SEGLARES

Acompañando en el martirio a los sacerdotes fueron también asesinados doce vecinos de Onda (trece contando al compañero de los hermanos Gaya.) Entre ellos destacan, si a motivos religiosos para su asesinato nos referimos, Vicente Ballester Osuna y Salvador Aguilella Forés. El primero era miembro de la Adoración Nocturna, aunque pienso que este no fue el motivo de su asesinato sino más bien el hecho de tener un cargo en la Guardería Rural a pesar de ser apolítico.

De Salvador Aguilella Forés queda todo dicho al encontrarse en la causa de canonización del Obispo Miguel Serra. Este joven ondense pertenecía a Acción Católica y era presidente de la Congregación de San Luis Gonzaga y María Inmaculada. Cuando el Comité de Onda ordenó al coadjutor de la parroquia, José Martí Querol, que se marchara del pueblo "por ser forastero" (era de Cinctorres), Salvador y tres jóvenes más de Acción Católica se ofrecieron a acompañar al sacerdote y a su madre hasta Castelló de la Plana, pero fueron detenidos en Vila-real. A estos jóvenes les dejaron en libertad, pero José Martí quedó encarcelado siendo martirizado poco después.

Al regresar a Onda, Salvador Aguilella fue detenido de nuevo, esta vez por el Comité de su pueblo. Tras unos días fue puesto en libertad con la condición de que no saliera de casa. En el caso de este seglar es indudable que su asesinato de debió, además de por haber ayudado a mossèn José Martí, a su fe y a su labor de evangelización entre los jóvenes desde las asociaciones católicas de las que era miembro.

Ese día, en aras de su revolución, los escopeteros dejaron 8 viudas y 29 huérfanos de padre. Estos fueron los asesinados:


-Salvador Aguilella Forés: 18 años, estudiante

-Vicente Ballester Osuna: 55 años, propietario, vicesecretario de la Policía Rural y miembro de la A.N.

-Antonio Feliu Aguilella: 30 años, industrial

-Antonio Juan Expósito: 67 años, labrador, presidente del Sindicato de Policía Rural

-Joaquín Martí Castelló: 42 años, industrial, exconcejal

-Joaquín Mundina Usó: 37 años, carnicero, natural de Castelló de la Plana

-José Pallarés Ros: 55 años, comerciante, exconcejal, natural de Tales

-Carlos Joaquín Pérez Mezquita: 50 años, farmacéutico, exconcejal y cabo del Somatén

-Francisco Pérez Mezquita: 48 años, propietario, exconcejal; hermano de Carlos Joaquín

-Daniel Torner Edo: 62 años, cabo retirado de la Guardería Rural, natural de l'Alcora

-Elías Vives Chamarro: 48 años, herrero-aperador

-José Rodríguez Lleó: 50 años, industrial, natural de Barcelona

-Vicente Martí Aguilella: 41 años, comerciante, asesinado con los hermanos Gaya Dualde


FUENTES

-Causa General: Onda expedientes nº 82 y 83, Betxí expedientes nº 21 y 75, Vila-real expediente nº 24, Persecución religiosa expedientes nº 2, 3, 4 y 5

-Sacerdots diocesans fidels fins al martiri: Diòcesi de Tortosa, 1936-1939, de Manuel García Sancho

-Mártires carlistas del Reino de Valencia, 1936-1939, de Luis Pérez Domingo

-Hoja parroquial de la Diócesis de Segorbe-Castellón, 24/2/2013

-Perso.wanadoo.es/benifaraig/personajes.htm

-newsaints.faithweb.com

-catequesi2013-14.blogspot.com.es

-Infocatolica.com

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Participación de elementos de Betxí en la masacre

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El bidón de combustible y la posterior incineración de los cuerpos

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